El logro de los objetivos establecidos en cualquier empresa depende de cómo esta gestiona sus equipos, por lo que siempre nos vemos en la necesidad de crear estrategias que nos permitan obtener un máximo rendimiento de cada uno de los integrantes de este.
J.T. Katzenbach y D.K. Smith en su libro ‘Sabiduría de los equipos’ definen un equipo como “un pequeño número de personas con habilidades complementarias, comprometido con un propósito común, objetivos de rendimiento y enfoque, de lo que se consideran mutuamente responsables”.
Antes de hablar de las estrategias para formar un equipo de alto rendimiento debemos saber cuales son las diferencias que estos tienen con respecto a un grupo.

Trabajar en equipo es unir las personas y los resultados, esto les da la oportunidad a los integrantes de enriquecerse como trabajador, compañero y a nivel personal. Al trabajar en equipo se crea un compromiso entre todos los integrantes ante un objetivo en común. A continuación, muestro seis estrategias que son cruciales para crear un equipo de alto rendimiento:
1. Buscar perfiles complementarios, capaces de realizar tareas complejas.
Los equipos multidisciplinarios propician la cooperación entre los miembros, a diferencia de cuando se tienen roles repetitivos donde los integrantes compiten entre sí, afectando este último el desempeño del equipo.
2. Crear una cooperación en un clima emocional.
Este clima representa las percepciones, sentimientos y actitudes en los miembros del equipo que permiten que se logre una sinergia y un ambiente de apoyo mutuo; sin esto se producen emociones negativas como incertidumbre y miedo que deterioran el rendimiento esperado del equipo.
3. Una misión y un proyecto ilusionante, que los mantenga motivados.
Un equipo unido, con un propósito en común, vinculado a la visión y misión de la empresa es esencial para la motivación y sentido de pertenencia, repercutiendo esto directamente en la productividad de la organización.
4. Implementar un liderazgo de equipo adaptado al perfil de las tareas a realizar y de las personas.
Es importante elegir un tipo de liderazgo adecuado, esto ayuda al crecimiento tanto profesional como personal de los integrantes del equipo y los mantiene enfocados en un objetivo común, evitando así que prevalezcan las visiones individualizadas.
5. Entender las personas que trabajarán contigo y ser cooperativo.
Para liderar de manera óptima un equipo se debe conocer y comprender las capacidades, limitaciones o restricciones de los integrantes, además de la forma de pensar y de enfrentar diferentes situaciones, con el fin de darles el apoyo necesario para que alcancen los objetivos propuestos.
6. Confiar en tu equipo de trabajo, ya que de este depende el resultado final.
El buen funcionamiento del equipo depende de parámetros como la confianza, una buena comunicación, participación y un adecuado manejo de conflictos.
Aplicando estas estrategias se pueden crear equipos de alto rendimiento, logrando así que los resultados se consigan en menos tiempo, con esfuerzos individuales que produzcan un efecto multiplicador dentro de la empresa. Recuerda “Nadie es imprescindible, pero todo el mundo es necesario”; en un equipo se debe motivar a cada integrante a dar lo mejor de sí.
